My insights, making sense. || Sebastián y su abuelo: la historia de una familia que emigró de Europa a México.

Sebastián y su abuelo: la historia de una familia que emigró de Europa a México. (2da. parte)

Octubre 2017

Sebastián siente un nudo en el pecho al ver cómo un padre, abuelo y bisabuelo está llegando al final de su vida con una familia fragmentada. Escucha con atención cuando él le pide que tome conciencia de lo sucedido y no repita aquello que ya no tiene solución. Le insiste en que se esfuerce para lograr que sus hijos crezcan, maduren y envejezcan como una familia unida. Esa misma tarde, Sebastián y yo habíamos quedado en vernos para tomar un café. Me platicó lo que le dijo su abuelo. Fui sincera describiéndole que ser el agente de transformación, después de varias generaciones con hábitos disfuncionales, requiere de muchas lágrimas. Se necesita mucha energía para cambiar las dinámicas de familia que llevan tantos años ahí.

Sebastián continuó visitando a su abuelo cada semana para escuchar las historias y consejos que le quería dar. Una mañana lluviosa de septiembre, su abuelo murió. Mi querido amigo me llamó para contarme. Con palabras que se quebraban, me dijo que se sentía agradecido y satisfecho por las últimas pláticas y los momentos que pasó con él. Quedamos en reunimos al día siguiente en el café de siempre. Cuando llegué, lo vi con unos papeles sobre la mesa. Tras una breve plática, me los leyó. Eran sus conclusiones después de tantas pláticas con su abuelo, de noches con sus libros y de reflexiones en su sillón:

1. Hoy sé que el primer cambio que necesito hacer es en la dinámica de “clasificación” que existió en mi familia. Mis antepasados calificaban a sus hijos según la apariencia física, la popularidad, los logros escolares y los éxitos laborales. Los que más “alto” llegaban recibían más atención, adulaciones e incluso demostraciones de cariño y amor. Quiero transformar eso relacionándome con mis hijos a través de una dinámica de “conexión”. Busco que los gustos en común, las semejanzas, las tradiciones, las diferencias y los logros de cada uno sean atendidos, adulados y valorados. Me esforzaré para que entre mis hijos se valore la unión y la convivencia muy por encima de la competencia.

2. El segundo cambio será asegurarles a mis hijos que en mi corazón siempre existe suficiente amor para todos. Creo que mis tíos percibieron “escasez” en la cantidad de tiempo, amor y atención que podían darles mis abuelos. Empezaron a luchar entre ellos tratando de demostrar ser mejores unos que otros para asegurarse que tendrían tiempo, atención y cariño. Yo tengo la suerte de tener energía y tiempo suficiente para asegurarle a cada uno de mis hijos que puedo darle cercanía y cariño. Así podrán vivir tranquilos sin temor ni miedo de que “no les alcance”.

Al despedirnos y salir de nuestro conocido café, me doy cuenta de la fortuna que tuve al ser testigo de la historia de Sebastián. Confieso que en estos años lo compadecí por su dolor, temí por su estabilidad, me alteré por su ansiedad y me enojé con su familia al ver sufrir traiciones y desencantos a personas tan honorables y queridas como Sebastián, sus padres y sus hermanos. Hoy lo admiro y aprendo de él. Ya no quiere cambiar su pasado, ahora usa su energía para crear la familia que él y su abuelo imaginaron. Quiere un entorno que les haga sentir a sus hijos que son un equipo en la vida, que se tienen unos a otros para apoyarse y aportarse. Estoy convencida de que las pláticas de Sebastián y su abuelo están dando frutos. Mi querido amigo está logrando la transformación que quiere para su familia de hoy y para las generaciones que siguen.



Mariana García Quintana © Copyright. Todos los Derechos Reservados. Octubre 2017



Mariana García Quintana | Blog

By Mariana García Quintana

Madre, esposa y psicóloga clínica por la Universidad Iberoamericana, con una maestría en Psicoterapia Gestalt, estudios en Psicoterapia de Arte, Mind Body Medicine, Psicología Profunda, Coaching y Teología.

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