Alta Sensibilidad

Soy una estudiosa del tema “Alta Sensibilidad”, término acuñado por la psicóloga estadounidense Elaine Aaron a mitad de la década de los Noventa para describir un rasgo que aparece en 20% de la población.

Mi interés en este tema surgió al darme cuenta de que muchas personas comparten una percepción más amplia y detallada del entorno, por lo que su procesamiento de información sensorial, emocional y cognitiva es más intenso.

Hasta el momento, en México no hay estudios cuantitativos sobre el número de PAS (Personas Altamente Sensibles), pero en Estados Unidos se calcula que 20% de la población es altamente sensible (en una oficina de 10 personas, 2 son PAS; en un salón de clases con 40 niños, 8 son PAS).

Al investigar a fondo la alta sensibilidad en conjunto con muchos de los trastornos que abarca la neurodivesidad, descubrí que muchas de las conductas juzgadas como disfuncionales y reprobables son causadas por una sobreexcitación en áreas neuronales que, lejos de ser producto de una enfermedad, son un rasgo común y necesario para la evolución de la raza humana. Fue a partir de ello que decidí unir la información encontrada y crear cursos en los que pudiera describir cómo el sistema nervioso contiene filtros de percepción y sensibilidad más abiertos, por lo que sus respuestas al entorno son distintas a la mayoría.

Las personas altamente sensibles tienen cuatro características básicas que comparten las PAS:

• Poseen un procesamiento profundo de su pensamiento: Se cuestionan mucho, leen vorazmente, se meten a profundidad en lo que les gusta o llama su atención. Lo “negativo” de esto es que a veces pueden resultar más lentos para presentar resultados, porque se “entretienen” en el procesamiento de unir piezas y entonces se tardan un poco más en dar una respuesta.

• Se sobreexcitan ante algunos entornos: en lugares con muchos estímulos, las PAS empiezan a experimentar muchas sensaciones. Esto ocurre en sitios como conciertos o centros comerciales; en general, son espacios donde hay mucha luz, sonidos, olores, sabores y gente. Las partes “negativas” pueden ser:

– Se inhiben ante la posibilidad de asistir a este tipo de lugares o eventos, pues se sienten rebasados al acudir a ellos;

– Pierden el control de sí mismos al buscar actividades o sustancias que les ayuden a reducir el nivel de excitación en su sistema nervioso.

• Sienten con intensidad y son muy empáticas: experimentan muchas emociones al mismo tiempo ante lo que sucede a su alrededor y tienen trabajando un mayor número de neuronas espejo, lo que genera una gran capacidad de percibir las emociones de quien los rodea. La parte “negativa” de esto es que pueden sentirse sobrepasados por todo lo que sienten y sentir que no se pueden autorregular, lo que les puede generar un temor a convivir con otros por temor a sentir “demasiado”.

• Tienen una sensibilidad sensorial exacerbada: puede ser que a una PAS le moleste mucho más el sonido que a otras personas o que tenga mucha mayor sensibilidad a la luz, a los olores o a las texturas; también, los cambios de temperatura pueden generarles mucha reacción… Literalmente, es gente que está sintiendo mucho más. Es como si tuviera “una piel más delgada” (sic) y tiene que abrigarse mucho más para protegerse y tener muchos más hábitos de autocuidado.
Yo he sido testigo de cómo cuando una PAS se da cuenta de que su percepción neurosensorial es más aguda, se comprende y, con ello, deja de pelearse consigo misma y empieza a aliarse a su forma de percibir, procesar y sentir. Cuando esto sucede, la PAS puede autorregularse, expresarse e ir tras sus metas. En su cerebro se reorganiza la imagen de sí misma, descubre el potencial que tiene y utiliza las herramientas para ir tras él.